El investigador de innovación educativa de la Universidad de Málaga,
España, Antonio Matas Terrón, afirmó que la música puede favorecer el
rendimiento escolar, pero, advirtió, depende del ritmo, estilo y volumen.
El
especialista ofreció la conferencia “Efectos de la música en el rendimiento
académico”, como parte de las actividades del encuentro “Conectática 2014:
Buenas prácticas docentes para el siglo XXI, a 20 años de la Red
Universitaria”, organizada por la Coordinación de Innovación Educativa y
Pregrado de la Universidad de Guadalajara.
Explicó
que si se pretende que en el aula haya trabajo en grupo en un ambiente
relajado, “introduzcan una música con ritmo medio, con volumen bajo; si quieren
que el trabajo se haga de manera individual, entonces un ritmo medio con
volumen medio”.
Además,
dijo, “si quieren que el alumno trabaje bajo presión, en un tiempo límite, en
grupo y con metas definidas, aumenten el ritmo y con volumen alto. La música
induce presión o relajación al aumentar el ritmo, el estilo y el volumen”,
aseguró el experto.
El
investigador explicó que el ritmo musical afecta la sensación de si el tiempo
se acorta o se alarga, factor muy conocido en la mercadotecnia. “Eso se llama
“música atmosférica”, y es utilizada sobre todo en tiendas y supermercados,
para que la gente se sienta bien durante sus compras y gaste más dinero”.
Incluso,
afirmó que se ha comprobado, por ejemplo, que por cada minuto adicional que una
persona permanezca en la tienda, gasta 20 pesos más. También puede usarse en el
otro sentido, porque cuando quieren correr a la gente, entonces se usa música
fuerte, dura, el heavy rock y con un volumen alto.
El
investigador español consideró que en el aula es importante no incorporar
música con letra, porque implica una capacidad cerebral distinta que puede ser
contraproducente para la atención, y es importante utilizarla solo en periodos
de 20 minutos, porque la atención disminuye después de ese tiempo.
Destacó
que otro aspecto fundamental es tomar en cuenta qué tanto un ritmo demasiado
acelerado o un ritmo bastante relajado puede producir errores, como se ha
comprobado en accidentes de tráfico, cuando la gente se activa de más o se
adormece por esa causa.
Para
demostrar cómo la música puede ayudar al rendimiento escolar, Matas Terrón puso
en práctica unos sencillos ejercicios matemáticos (sumas, restas,
multiplicaciones) con los participantes, y programó al mismo tiempo diferentes
melodías para que los profesores comprobaran cómo la música les impedía o
favorecía los cálculos.
Si
quiero que el alumno inicie la clase relajado, con alegría, se pone un ritmo
rápido, con volumen medio, con música que les agrade”, reiteró.
También
recalcó que los que estudian música o aprenden a tocar un instrumento por lo
menos seis meses, tienen más facilidad para comprender los conceptos
matemáticos y al revés, quien tiene habilidad matemática le resultará más
sencillo tocar instrumentos.
La
formación musical se correlaciona positivamente con el rendimiento verbal y
matemático”, refirió.